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    Francisco Lumbreras. Alumbrado en el seno amoroso de una sencilla familia de músicos y cantantes en Arroyo del Ojanco, un pueblo de la Sierra de Segura en la provincia de Jaén. La música fue el camino de lo trascendente, de una profunda necesidad de encontrar el sentido de la Vida. En el año 2000, Madrid me acoge durante una década, en donde entro en contacto impactante con el Didgeridoo y el Canto de Armónicos, despertando un profundo sentido en mi vida. También encuentro “la Voz del Canto”.

    Así llega mi Trabajo del Alma, ofreciendo conciertos, cursos, talleres, y clases …, al tiempo que experimento la entrega a la voz como forma de desarrollo personal y vía de conexión espiritual. En el año 2010, en conexión con la Naturaleza y el Silencio, es Asturias el bello escenario que permite un aprendizaje personal más profundo. A partir del 2012, una nueva forma de Vida “itinerante” se convierte en un Espacio-Tiempo cada vez más pleno, donde cada Lugar es un Paraíso y cada Momento un Eterno Presente. Y así continúa mi “trabajo del alma”, viajando hacia dentro y por el mundo, allá donde se abre el lugar de compartir el Milagro del Sonido.

    Tocando el didgeridoo en uno de sus conciertos.

     Francisco  es un enamorado de la voz y la música, y en ese sentido se dirigieron sus estudios, compaginando magisterio con su formación musical en el conservatorio. Sobre el año 2000, a través de Antonio Olías y Thomas Clements, el Didgeridoo y el Canto de Armónicos abren las puertas de conexión con el sonido sagrado, dando sentido a una larga búsqueda de la Voz, despertando una nueva visión sobre el canto. Apoyado en diferentes estilos de yoga y chi-kung y otras técnicas energéticas, y ayudado por profesores como David Mason, llega a un “encuentro con su voz de contratenor”, lo que a su vez nutre su experiencia y conocimiento sobre el canto de armónicos y otros estilos de canto. Las cualidades de su voz le permiten ser un intérprete versátil, ya que integra desde el ancestral canto de armónicos, hasta la  música actual, pasando por música antigua, étnica, lírica, 

     

         Es Maravilloso haber encontrado mi “Trabajo del Alma”. Así es como llamo a lo que amo hacer: los Conciertos. Esta forma de expresión es espontánea, se ha dado por sí misma, después de haber estudiado muchos años música.
    Para que mentalmente nos abramos a la posibilidad de Compartir nuestro SENTIR, es favorable saber que existe un ORDEN NATURAL en la Vida, o sencillamente, un SENTIDO. El SENTIDO está manifestado en todas partes: en cada flor, en cada árbol, en la matemática armónica de cada sonido, en la luz y el color, el sabor y el perfume, en la inquebrantable inocencia grabada en nuestra esencia, … sólo es sorprenderse como niños, rendirse al Milagro. Saber que hay un SENTIDO, es querer Vivir, querer Ser y permitirse Ser.
    Cuando “sabes” que la Creación es una Sinfonía Perfecta, dejas de juzgarte y comienzas a comprenderte, a jugar a ser instrumento de la Armonía del Universo.
         Una vez en este Juego de entregarse al Sentido, de vaciarse de conceptos, de deshacerse de la rígida estructura de lo que está bien o mal, de dejar salir la melodía que siempre está sonando en tu interior, una vez en el Juego del Gozo de estar Presente, … entonces SIENTES que la Vida Canta a través de ti, que al abrirte al Vacío te crecen alas que vuelan en una hermosa Danza, donde cada instante es un Milagro, donde cada momento es un Regalo de Amor Infinito.
         Poder Compartir esta expresión con las personas que están presentes en mis orígenes, que forman parte de mis raíces, es un inmenso regalo que me ayuda a darme cuenta y poder agradecer cuánto estamos creciendo como seres humanos, al darnos permiso para SENTIR más allá de los límites culturales, de las convenciones sociales, … porque cuando esto sucede, cuando abrimos este espacio en cada un@ de nosotr@s, sucede la Vida, conectamos con una realidad más esencial, donde nos armonizamos con la Naturaleza, resonando en nuestras frecuencias de salud, alegría, paz, belleza, …