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    Si uno viaja a India y no habla su idioma, quizás mediante signos con las manos se puede entender. Lo mismo puede ocurrir si está en Jamaica, en Alaska o en Etiopía. Pero seguro que en un concierto de reggae en Madagascar siendo parte del público, sean cien o sean mil personas, van a estar sintiendo el ritmo de la misma manera, van a sonreir del mismo modo y van a dar las palmas al unísono. Ese es el poder que la música tiene para unir, puesto que la música no tiene fronteras, no entiende de raza, de sexo o de generaciones.

    ¿Puede la música ser un instrumento para contribuir a la unidad y la paz del mundo? Yo tengo la certeza de que puede y de que en palabras de Bahá’u’lláh: “la paz no es solo posible, sino inevitable”, y añado (humildemente) que la música es la herramienta perfecta para contribuir al mejoramiento del mundo, romper barreras y acabar con los prejuicios existentes.

    Yo he formado una banda llamada Worldquestra con la que interpretamos música inspirada en las músicas de distintas culturas, de oriente y occidente. Cuando interpretamos una canción con aires persas, la gente la disfruta al igual que cuando es una música con ritmos afro-caribeños. Esta banda la formamos músicos con diversas carreras musicales, uno viene del rock, otro del mundo clásico, otro de la música folclórica pero nos entendemos, hablamos el mismo idioma, la música.

    Diría que la música brasileña, como la samba, el choro o la bossa nova es el ejemplo perfecto, es una música que mezcla la armonía de los portugueses que llegaron a Brasil con la polka y que, al juntarse con los ritmos de los esclavos africanos, se convirtió en lo que hoy la mayoría conocemos, bailamos y disfrutamos.

    Tuve la oportunidad de estudiar en el extranjero, en los Estados Unidos, en una escuela en Boston, junto a miles de estudiantes de todos los rincones del mundo, y ahí aprendí que la fusión es inevitable. Constantemente se mezcla flamenco con jazz, rock con reggae, y muchas combinaciones más, las cuales buscan una identidad de la persona, una nueva generación que intenta expresar que la riqueza reside en la mezcla y la evolución, no en el cierre de fronteras y la importancia de mantener intocable la tradición. Será que crecí en un ambiente donde escuchaba constantemente que “la tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos”.

     

    Aprovecho para hacer una introducción de la Worldquestra.

     

    En esta original banda formada por músicos de diferentes procedencias, nos hemos unido con el fin de promover la unidad de la humanidad y la hermandad de los pueblos a través de la diversidad en la música.

     

    Está compuesta por el carismático Shango Dely a la percusión, el virtuoso Miguel Ruiz al clarinete y el saxo, el versado guitarrista rítmico Diego Serrano y por mi (Omid He-Jazzy) a la guitarra y el tar.

     

    Interpretamos temas instrumentales originales y adaptaciones de temas populares de distintas culturas, donde exploramos además de maneras tradicionales, formas no convencionales y creativas para crear un espacio de alegría y bienestar espiritual y emocional en nuestras actuaciones.

    Estaremos tocando por Madrid y alrededores estos próximos meses.

    Ojalá que Sounds4Soul sea un lugar de encuentro para crear sinergias entre los que creemos en el poder transformador de la música.